sábado, 25 de enero de 2014

Texto del artículo "Canarios: canarii, abandonados de Dios", publicado en el suplemento Cultura del periódico La Provincia de 24 de enero de 2014


CANARIOS: CANARII, ABANDONADOS DE DIOS

                                                                      Jaime Rodríguez-Drincourt Álvarez

La relación de correspondencias léxicas entre términos canarios y tamahaq a que me referí en un anterior artículo titulado “Aportaciones al léxico canario – tamahaq”, publicado el 10 de enero de 2014 en el suplemento “Cultura” de La Provincia, puede ser prolongada, sirvan al efecto las siguientes:
Agror: cerca o cercado de piedra (de entorno a 1 m. de diámetro y 0,75 m. de alto que sirve para poner a los cabritos) -“Dictionnaire Touareg-Français, dialecte de l’Ahaggar”, de Charles de Foucauld, editado en 1951 por René Basset-. Según el Diccionario Básico de Canarismos de la Academia Canaria de la Lengua (2010), goro es (en Fuerteventura, Gran Canaria y La Palma): “Pequeño corral, generalmente junto a otro mayor, para encerrar cabritos” (o baifitos, como también se apunta).
Ait: hijos, se usa para referirse a los hijos de una persona. Familia en un sentido amplio de parentesco se traduce por “la gente”, “eddounet” (árabe); o por “hermanos”, ait ma. “Eddounet” significa familia, parentesco, tribu, pueblo, nación; lo que hace pensar que ese término árabe ha reemplazado en parte al concepto primigenio de ait, de hecho existe alguna facción que lo usa en su denominación, como los Ait-Awari. Dat: delante, adelante. Terna: gloria (“poder o fuerza muy grande”, “brillo de la grandeza”); de ernou, “vencer” -“Grammaire, Dialogues et Dictionnaire Touaregs” (1908), de Adolphe de Calassanti-Motylinski, editado por René Basset-. Ait (ma) ait (ma) dat terna: ¡Hermanos, hermanos, adelante la grandiosa fuerza! <<Haita haita datana>> (Gran Canaria) dicen las “Crónicas de la Conquista” que era la expresión con que los canarios mutuamente se alentaban para combatir.
Egoumes: hecho de tener encanto. Agüimes (Gran Canaria).
A algunas palabras canarias más me referiré al abordar aquí otras semejanzas culturales entre los tuareg y los habitantes de Canarias anteriores a la conquista castellana, de modo muy especial respecto de los canarios de Gran Canaria.
Si atendemos ahora a la toponimia tuareg observaremos que cerca del Ahaggar está Tamanrasset, Tamaraceite (Gran Canaria) pudiera ser su versión castellanizada, y algo más alejada al suroeste está situada Ti-m Misaou, que aparece como Timissas en el “croquis de la región situada entre Algeria y el Níger” que se incluye en la obra “Deux Missions françaises chez les Touareg en 1880-81” (1896) de F. Bernard (accesible en gallica.bnf.fr, Bibliotheque nationale de France), con lo que puede ser homónima de nuestra Temisas (Gran Canaria). A más topónimos tuaregs que sonarán familiares me referiré posteriormente.
Escritura líbico-bereber, con caracteres tipo tifinagh (a los que se atribuye origen fenicio) de la grafía propia de los tuaregs, de la que parece ser precursora, se encuentra en Gran Canaria y en otros puntos del Archipiélago. Por islas, es en El Hierro donde hay mayor número de estaciones con tales grabados rupestres.
Los Kel Ahaggar usan un colgante de plata (al parecer la facción de los Iullemmeden del Oeste, en Mali, los hacen de conchas de molusco) denominado “khomeïsa”, con función de amuleto. Se trata de una agrupación de rombos, en cada uno de los cuales un punto central culmina su relieve, diseño que coincide con el de algunas de las pintaderas de barro cocido de Gran Canaria.
En las festividades las mujeres del Hoggar usan colgantes de plata llamados  “tirawt”, consistentes en triángulos subdivididos interiormente en otros menores también como amuleto, uno pectoral, consistente en un gran triángulo subdividido interiormente en otros, también como en algunas de las más conocidas pintaderas grancanarias.
En el mural de La Cueva Pintada de Gáldar, en vasijas y en pintaderas se representan círculos concéntricos, de supuesto significado astral, que aparecen también en los eljebira o sacos de viaje de los hombres  y en los mantos sobre los que montan en sus asnos las mujeres.
Igualmente, símbolos como el consistente en una sucesión de ángulos o el de un sol cuyos rayos son triángulos y con un círculo concéntrico interior, son visibles en los mantos sobre los dromedarios, bajo la silla de montar; son muy semejantes a ciertas pintaderas de Gran Canaria (también en Fuerteventura fue encontrado un símbolo solar  de aquellas características).
Muñecas a modo de estatuillas femeninas, tiknârîn, en singular taknart, eran utilizadas en rituales para invocar a las fuerzas sobrenaturales o a los genios (Legends Touareg, de J.R. Pottier, 1946). En Gran Canaria se han encontrado diversos ídolos femeninos.
Y en fin, coinciden o se asemejan en otros muchos aspectos, como la división en castas, el espíritu guerrero, el pastoreo de cabras, los antiguos enterramientos tumulares y hasta las viviendas tradicionales (escasas, dada la condición nómada de los tuaregs, que sólo en épocas recientes se han hecho sedentarios), como las de la aldea de Iherir (visible a través de “Google Earth” y “Panoramio”), construidas con paredes de piedras, cubiertas de elementos vegetales y con un recinto contiguo al aire libre acotado mediante murete también de piedras, que dan una idea de lo que debieron ser los poblados de La Cueva Pintada (Gáldar) o de Los Caserones (La Aldea).
Incluso en el campo de las ideas y creencias aparecen las similitudes, me refiero no sólo a las animistas sino también a una cierta concepción propia que resultaba singular. Los tuaregs se denominan a sí mismos Imuhagh. Sobre el término “tuareg” existen dos teorías, una que sitúa su origen en época colonial europea y en “Targa”, nombre bereber de la provincia libia de Fezzan;  y otra, la más extendida, dice que proviene del árabe “tawariq” o “targuí”,  que significa “abandonados de Dios”, lo que no ha sido suficientemente aclarado, pero se cree que era una forma peyorativa o de desaprobación empleada por musulmanes hacia las antiguas creencias religiosas que pervivían residualmente entre los tuaregs. Lo expuesto recuerda a lo relatado por Andrés Bernáldez sobre los antiguos canarios en “Memorias del reinado de los Reyes Católicos”:
<<Fue preguntado a los más ancianos de Gran Canaria si tenían alguna memoria de su nacimiento, o de quien los dexó allí, y respondieron: Nuestros antepasados nos dixeron, que Dios nos puso e dexó aquí e olvidónos.>>
Es así que no necesariamente hay que entender esa consideración de sí mismos, de los antiguos grancanarios, como original de quienes supuestamente fueron dejados a su suerte en nuestra Isla, tal vez estemos ante la expresión de la continuidad insular de una concepción existencial y religiosa que traían del continente, la de ser “abandonados de Dios”, la misma que tal vez mantuvieron los Imuhagh hasta su islamización y de la que se habrían burlado los árabes.
Como vemos todo apunta a la existencia de un origen común, entre tuaregs y antiguos grancanarios, y esa confluencia está en los denominados canarii. Los Kel Ahaggar dicen haber llegado desde Tafilelt, situado en el actual Marruecos, a las Montañas del Hoggar, en el sur de Argelia, guiados por su líder, Tin Hinan –siglo IV- (entre otras muchas obras en “Touaregs. Un peuple du désert”, de E. Bernus y J.-M. Durou; Robert Laffont, 1996). En esa región de Tafilelt habitaba en el año 42 la tribu de los canarii (“Canarii. La génesis de los canarios desde el Mundo Antiguo”, de José Juan Jiménez González; Centro de la Cultura Popular Canaria, Cabildo de Fuerteventura y Gobierno de Canarias, 2005).
Estamos ante una coincidencia geográfica y muy posiblemente temporal en origen que refuerza la tesis del origen canarii de los canarios. A través de un tronco común de los canarii con los Kel Ahaggar y otras facciones de los tuaregs, se explicarían las apreciables similitudes culturales entre estos últimos y los canarios, pese al tiempo transcurrido y los muy distintos derroteros que siguieron quienes recalaron en esta Isla en el Atlántico y  quienes en otro tiempo llegaron hasta el Hoggar y otros enclaves de Argelia, Níger…
Por otra parte, en un reciente artículo de Javier Bolaños, publicado por el periódico La Provincia el 5 de enero de 2014, se apuntaba a la posibilidad del origen íbero-vasco de los antiguos canarios. Entre los tuaregs existe el nombre de mujer Ibera y una federación Iberkorayan, así como otra facción denominada Kel Nabarro. Más difícil parece dar con el rastro de la facción canarii o “kanar”.
Un grupo muy singular entre los tuaregs, formado por unos cuantos centenares de individuos, es la tribu de los Ikanawan –singular ekanaw o ekano- o “los alfareros”, vinculada a los Tellemidez y a los Ait Awari. Son las mujeres ikanawan, como sucedía en Gran Canaria, quienes modelan la arcilla o barro. Los hombres se encargan de la búsqueda de aquella materia prima, de la cocción de las piezas modeladas y de la posterior venta. Además se dedican a la ganadería, la agricultura y la caza. Se trata de artesanos, así que no parece que puedan corresponder con los canarii, si bien podrían haber estado en el pasado integrados o vinculados con aquéllos.
Proceden de Tedok, fundada por los Iberkorayan, donde además existe un punto de agua y una necrópolis (“Vallée de l’Azawagh, Níger”, de E. Bernus, P. Cresier y otros, Études Nigériennes, nº 57, Livre II, Sepia. “In Teduq dans la tradition touarègue”, de E. Bernus, horizon.documentation.ird.fr). Según los diferentes textos recogidos de la tradición oral, aparece también como Tedouk, In Teduq, In Tedoq e In Tador. Charles de Foucauld nos dice, en su “Diccionario Touareg-Français”, que uno de los lugares donde existen antiguos enterramientos en túmulos de piedras secas es un punto de agua denominado Ti-n-rerhoh, con lo que aparece nuevamente la proximidad al topónimo Teror (Gran Canaria).
Cerca de Tedok viven en la actualidad ikanawan, en Gal o In-Gal, que recuerda a Gáldar (Gran Canaria), próxima está también Teggeda-n-Tesemt (o Teggida-n-Tesemt), literalmente “manantial de sal”, que sugieren a Tejeda (Gran Canaria) y a Tesén (en Telde, Gran Canaria, que puede escribirse Tecén o Tesén).
Esa Teggeda admite otro concepto más complejo. Nos dice Edmond Bernus (1929-2004, llamado el “geógrafo de los tuareg”) en su obra anteriormente citada (siguiendo a H. Claudot-Hawad): “<<la noción de Teggeda representa un punto nodal del territorio, un lugar con frecuencia fortificado naturalmente, pudiendo servir de refugio en caso de peligro, de donde su sentido geográfico de “cubeta natural” (…) albergando con frecuencia un punto de agua.>> Es un lugar en que son implantados graneros, células de habitación, círculos de reunión.” Nuestra castellanizada Tejeda (Gran Canaria).